A juzgar por los actuales acontecimientos, estamos ad portas de una nueva extinción masiva de las especies vivientes.
Así lo han demostrado los científicos Leakey y Lewin en un estudio en donde presentan pruebas científicas irrefutables que demuestran que cada año, el hombre barre de la faz de la Tierra unas trescientas especies vivas y calculando que a mitad de este siglo podría desaparecer mas del 30% incluido el hombre, la expectativa mas real es que a ese ritmo, para el año 2050 habrá desaparecido un 35 a 50 por ciento de las especies vivientes del planeta.
Si pudiéramos mirar el tiempo hacia atrás como lo hacen los científicos al estudiar las capas terrestres, podríamos leer la historia de la tierra donde se produjeron glaciaciones y cambios climáticos que precedieron en todos los casos, a la extinción de los seres vivos en casi su totalidad. Hoy estamos viviendo los primeros síntomas de una nueva extinción, como la ocurrida hace unos 245 millones de años en la cual desaparecieron un 90 por ciento de las especies vivas.
El calentamiento global es por cierto el primer indicio de que el planeta está preparando un cambio que traerá una serie de catástrofes en todo el mundo. Ya estamos viendo muchas de ellas: Los continuos huracanes que han devastado zonas de Estados Unidos, India, China, Colombia; El desprendimiento de grandes masas de hielo en los polos con el consiguiente aumento del nivel de los mares; terremotos en las zonas del cinturón de fuego y el desplazamiento de las Placas terrestres – especialmente la Placa de Nazca, ubicada en las costas del Pacífico Sur ( costas de Chile), Japón, Indonesia, Hawai, islas en el mar caribe ( Haití, Puerto Rico), prolongadas sequías seguidas de inundaciones que devastan tierras fértiles y matan el ganado, trayendo catastróficas consecuencias en la provisión de alimento mundial.
Por otro lado está la depredación del medio ambiente por la acción del hombre: selvas vírgenes que desaparecen por talas indiscriminadas, matando a miles de especies entre ellas algunas en extinción; El envenenamiento de las aguas de mares y ríos por sustancias tóxicas arrojadas por el hombre con la consecuente muerte de fauna marina que al desaparecer afecta al hombre y sus fuentes de alimento; El consumo de bienes en forma desproporcionada de los países del primer mundo que sumen en la pobreza y la falta de alimento a los países mas pobres. El ya conocido nivel de contaminación en el aire por el CO2, provocado por el uso indiscriminado de combustibles fósiles.
Algunos científicos como Michel Loreau de la Universidad McGill de Canadá, ya han observado que el calentamiento global está redistribuyendo muchos organismos animales y vegetales, los que se están desplazando hacia otros lugares, modificando sus hábitat y por consiguiente introduciendo cambios en los ecosistemas.
Loreau explica que la gente normalmente solo se da cuenta de la pérdida de grandes especies como el panda o los elefantes, pero hay muchas especies que desaparecen y son microorganismos invisibles al ojo humano pero que contribuyen profusamente con la limpieza de habitats como el aire y el agua. Agrega que la pérdida de la biosfera tendría un precio infinito.
Según Michel Loreau, en el planeta se calcula que existen entre diez y veinte millones de especies vivas, si bien el hombre sólo conoce 1,5 millones, tan sólo el 10 por ciento del total. De éstas, cerca de un tercio de los anfibios, una cuarta parte de los mamíferos y el doce por ciento de las aves está en peligro de extinción. "El ritmo de desaparición de las especies está ocurriendo de cien a mil veces más rápido que en el pasado" y, según dijo, "al final del siglo la pérdida de la biodiversidad será una amenaza mayor que el cambio climático". Revertir este proceso "catastrófico" aún es posible, pero es necesario que la sociedad y, sobre todo, los gobiernos, adopten medidas de inmediato.
Concluyendo, habrá que tomar medidas drásticas como frenar la emisión de CO2, sustituyendo la utilización de combustibles fósiles por energías renovables, detener la explosión demográfica, cambiar nuestros hábitos de consumo, detener la deforestación y establecer un programa de repoblación forestal masivo; De no actuar así, provocaremos una aniquilación de tal magnitud que ni nosotros mismos sobreviviremos. (párrafo extraído de “Como afectaría la sexta extinción a la evolución de las especies” de Norman Myers y Andrew H.Knoll).