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Alertan del peligro de la fundición del hielo de la Antártida

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La fundición de la densa capa de hielo que cubre la parte occidental de la Antártida podría elevar en casi 4,9 metros el nivel de los océanos, según las alarmantes predicciones de un equipo de científicos británicos. Los expertos, del British Antartic Survey (BAS), con sede en Cambridge (Reino Unido), han descubierto que esas masas de hielo, que se creían hasta ahora estables, pueden comenzar a desintegrarse, según se explicó en una conferencia internacional sobre el clima que se celebra desde el martes en la ciudad inglesa de Exeter.

El equipo del BAS, que ha medido la densidad de la capa de hielo, ha llegado a la conclusión de que este último se está desprendiendo y cayendo al mar a un ritmo anual de 250 metros cúbicos, lo que de por sí está elevando ya el nivel de los océanos en un quinto de milímetro por año. El profesor Chris Rapley, director del British Antartic Survey, declaró a los expertos reunidos en Exeter que ese descubrimiento había alertado a la comunidad científica sobre el peligro que representa ese fenómeno para el conjunto del planeta.

Hace cuatro años, en el último informe del grupo intergubernamental sobre cambio climático de las Naciones Unidas, se desestimaron las señales de alarma en ese sentido. En aquel informe se presentaba a la Antártida como un “un gigante adormecido” en términos de cambio climático, pero yo diría que el gigante se ha despertado. Estamos muy preocupados”, afirmó el científico británico ante sus colegas. Rapley agregó que hoy no es posible compartir el optimismo de estudios anteriores, según lo cuales no había peligro de que esa capa de hielo se desintegrase antes del año 2100.

Zonas enteras de costa sumergidas

El eventual colapso de esos hielos antárticos constituiría un desastre de proporciones gigantescas ya que sumergiría enormes zonas costeras de países tanto en desarrollo como desarrollados. La conferencia de Exeter (suroeste de Inglaterra) es parte de los esfuerzos del gobierno Unido de aprovechar su presidencia, este año, del G-8 (los países más ricos y Rusia), para llamar la atención del mundo sobre el cambio climático.

El primer ministro británico, Tony Blair, ha pedido a los científicos reunidos en esa ciudad británica que traten de determinar a partir de qué momento el cambio climático al que asistimos comenzará a tener consecuencias catastróficas tanto para las sociedades del planeta como para los ecosistemas.

El martes se presentaron varios informes en la reunión, entre ellos uno que advertía del posible impacto del cambio climático en la corriente del Golfo, pero el que causó más alarma fue precisamente el relacionado con el hielo de la Antártida.

Rocas por debajo del nivel del mar

Este continente está cubierto por una espesa capa de hielo, que aparece muy estable en su parte oriental debido a que descansa sobre un macizo rocoso más elevado. Los científicos comenzaron a preocuparse por la fundición del hielo polar hace ya más de un cuarto de siglo, cuando descubrieron que las rocas que le sirven de base están en buena parte muy por debajo del nivel del mar.

Algunos expertos llegaron entonces a la conclusión de que en determinadas circunstancias, por ejemplo, en el caso de se fundiese el borde de la capa de hielo debido a la elevación de la temperatura, el agua del océano podría ir socavando esa masa helada, que terminaría desintegrándose.

A despecho de las conclusiones relativamente tranquilizadoras al respecto del informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de hace cuatro años, los científicos británicos han detectado el rápido desplome de hielo en el mar de Amundsen a partir de tres zonas, la isla de los Pinos, Thwaites, y otra no mencionada. “Nuestro descubrimiento reabre el debate” sobre la amenaza que supone el deshielo antártico, afirmó el director del BAS. En la misma conferencia, científicos israelíes predijeron también la rápida desaparición de los arrecifes coralíferos conforme vaya aumentando la acidez de los mares por la absorción del dióxido de carbono de la atmósfera.

Los océanos absorben aproximadamente un 48 por ciento de las emisiones de CO2 causadas por el hombre, lo que retrasa el efecto invernadero, pero al mismo tiempo aumenta la acidez de las aguas oceánicas, y esto representa un peligro para los corales y otros organismos.

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