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Cambio climático e historia

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Existe un debate internacional sobre el cambio climático. Y es un debate en el que están inmersos los científicos, los ecologistas y últimamente también los políticos. Los puntos de vista de los científicos se escoran en dos posturas irreductibles entre sí. Unos afirman que el cambio climático es consecuencia de la actividad humana, mientras otros lo ven como algo tangencial y puntual en el desarrollo de la naturaleza y la vida humana.

Si fuera verdad la primera opinión el tema requeriría reformas profundas en la regulación de las emisiones y en el estudio de su etiología que incidiría de forma determinante en las industrias petrolíferas y automovilísticas. Y en este caso los políticos tendrían que actuar contra una forma desorbitada de neocapitalismo y de globalización. Este es el punto de vista en el que está pensado el documental An Inconvenient Truh (2006), producido por el ex-vicepresidente de Estados Unidos Al Gore.

Sin embargo, los llamados escépticos del calentamiento global lo consideran un mito, pues afirman que el calentamiento del planeta es debido a causas naturales. Más aún, sostienen que el calentamiento global no es perjudicial para la vida humana y que todo esfuerzo por frenarlo sería perjudicial para la economía. Es decir, para esta segunda opinión los cambios climáticos tienen al hombre como espectador mudo, que soporta los cambios sin poder actuar sobre la dinámica de la naturaleza que los promueve. Se parte del supuesto de que la ciencia tiene sus leyes y hay dudas serias de que podemos desentrañar las causas complejas que mueven las leyes de la naturaleza.

Y junto a los estudios científicos escorados en estas dos posturas irreconciliables, los historiadores tenemos también otra perspectiva que es necesario presentar, de modo que llegaremos a la conclusión de que en esta ocasión y en este último cambio climático, la actividad del hombre y de sus industrias ha podido favorecer y precipitar un fenómeno que la naturaleza periódicamente realiza por sí misma.

La historia nos indica que ha habido numerosos cambios climáticos en los que la principal por no decir única etiología habría que achacarla a la propia naturaleza.

En concreto, el paso del Paleolítico al Neolítico se debió a un enorme cambio climático por el que los hombres que hasta este momento se dedicaban a la caza y a la recolección, a resultas de un aumento de la temperatura global y de una resecación del gran lago por no decir mar centroafricano del Sahara, tuvieron que convertirse en agricultores y ganaderos. En efecto, si la escasez de animales salvajes a causa de la sequía hacía inviable la caza, se necesitaba la estabulación y la domesticación de los mismos dando paso a la ganadería. Si la recolección de los frutos escaseaba, era necesario que se manipulara el cultivo de la plantas y así nació la agricultura. Este cambio climático secular pero cercano a los años 6000 antes de Cristo, dio como resultado el origen de la ganadería y la agricultura al igual que motivó una migración masiva que partiendo del centro de África por el este llegara hasta el Mediterráneo dando lugar a las culturas guanche, bereber, tartésica, etrusca y minoica y por el oeste hasta Mesopotomia.

Igualmente entre las variadas causas del final del Imperio Romano hay que poner la climática. Desde finales del siglo III de nuestra Era hasta el siglo V, el cambio climático originó el abandono de las ciudades y la ruralización de Occidente, el cambio del modo de producción del esclavista al servil, la interrupción de la economía comercial y monetaria y la llegada de las tribus bárbaras. Por poner un ejemplo hispano los restos arqueológicos hallados en pleno casco urbano de Vigo constatan que hubo un avance y un retroceso de las rías. En efecto, los arqueólogos han encontrado tres sandalias de cuero del siglo III y frutos secos en el yacimiento vigués de Rosalía de Castro II. Se debe hablar de un cambio climático con un avance de aguas marinas sobre la costa mientras que a partir del siglo III se experimentó una recesión de la línea litoral.

Igualmente para explicar el fin de la Alta Edad Media y el comienzo de la Baja Edad Media entre el siglo XI y el XIII se debe hablar de un cambio climático en el que el calentamiento del clima hizo más fructífera la agricultura (de 5 granos a 12 granos por grano de trigo sembrado) con el consiguiente exceso de mano de obra servil que liberó a hombres del campo, los cuales se pudieron dedicar entre otras funciones a poblar los nuevos burgos, los nuevos monasterios de mendicantes y posibilitar las peregrinaciones, las cruzadas y el nacimiento de las escuelas catedralicias y burguesas o aun las mismas universidades.

Asimismo se puede hablar del cambio climático de finales del siglo XV que favoreció la emigración europea hacia las Indias Orientales y Occidentales o el cambio climático del siglo XVII, culpable junto a otros factores de la tan conocida crisis de esa centuria.

Todos los cambios climáticos han conllevado el ascenso o descenso del nivel del mar, las inundaciones de costa, la aparición y desaparición de tierras costeras ya se cite según los casos Venecia, las conchas de Santiagomendi, la desaparición de la Atlántida, el nacimiento de nuevas tierras fértiles como Groenlandia o la actual reaparición de 150 lagos de agua dulce que hasta ahora estaban cubiertos por los glaciares antárticos y que emergen de nuevo, según datos del satélite ICESat de la NASA y de los que se afirma que están a 800 metros de profundidad y con una gran extensión ya que los tres mayores tienen 120 y 150 Kilómetros cuadrados de extensión.

Todos los cambios climáticos han originado una disminución de la biodiversidad y un cambio del hábitat y del paisaje. Han generado distintos modos de producción, la apertura o cierre de ciclos comerciales y consiguientemente la aparición de nuevos inventos, técnicas o herramientas de evolución social. La naturaleza y sus habitantes debieron acomodarse a un desarrollo sostenible y a una dimensión social nueva.

Con la industrialización y con la masiva utilización del carbón y luego del petróleo se ha originado un cambio climático visualizado en un calentamiento global provocado por la emisión de gases de efecto invernadero, abundantes en dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Un aumento de dos o tres grados de temperatura extinguirá hasta un 50 % de las especies del planeta, llevará a una recesión económica y creará un problema a escala planetaria.

Pero todo cambio climático origina el nacimiento de nuevas técnicas y una nueva biodiversidad. Así estamos viendo que como reacción al cambio climático inminente se están instalando nuevas fuentes de energía eólica y solar y se están ensayando nuevas técnicas de producción. Por poner un ejemplo tenemos un ensayo nuevo en el Níger, en donde como previsión al cambio climático van a crecer millones de árboles en beneficio de agricultores pobres. Con ello se habrá incrementado la tierra fértil en siete millones de hectáreas forestadas nuevas. Las detalladas imágenes obtenidas por satélite y los inventarios de árboles realizados sobre el terreno revelan que Níger es ahora mucho más verde que hace 30 años. Además este aumento se ha producido en una época de explosión demográfica lo cual rompe la teoría general de que un crecimiento demográfico acelera una deforestación y una degradación de la tierra. En efecto, el francés Maxime Renaudin y el inglés AndreW Pothecary con su equipo estudian con las autoridades del Níger la zona de colocación de los ocho millones de árboles. La empresa por ellos creada viene definida como una empresa con ánimo de lucro.

Y es una ecología con ánimo de lucro porque la gente puede comprarse acacias del Senegal (10 euros), acacias siberianas (24), palmeras (10), caobas (75 euros), que son las especies que mejor se adaptan al lugar y porque además dan frutos o materiales que puede aprovechar la población. El proyecto incluye cursillos para que la comunidad local aprenda a cuidar y desarrollar estos nuevos recursos. Durante seis meses el árbol se desarrollará en un invernadero y cuando se tengan 20.000 se plantarán en la zona. Todos los árboles comprados tienen sus coordenadas GPS de manera que, cuando se planten realmente, el padrino podrá verlo en Internet. La razón del cambio social estriba en que la protección de los árboles, no será patrimonio estatal sino que debe pasar a ser objeto de cuidado y de utilidad particular. Los árboles serán cuidados como objetivo de propiedad privada.

Conclusión: El cambio climático y el calentamiento global han sido afirmaciones incómodas hasta que los políticos las han tomado como bandera partidista o nacional. Las multinacionales sólo si a la inmediata temen por el cambio de tendencia económica serán capaces de empezar a tener en cuenta el cambio climático. La naturaleza tiene sus movimientos y sus ciclos. Además la naturaleza está siempre en proceso y ha sabido reaccionar ante las catástrofes más grandiosas que se le han presentado como las bombas atómicas que se han ensayado sobre o bajo tierra. El hombre reaccionará con nuevos inventos y actuaciones ecológicas como la reforestación de Níger. Finalmente nos preguntamos y nos respondemos ¿Es este un momento de emergencia planetaria? No es tan grave la situación. ¿El protocolo de Kioto es la única solución para el cambio climático? No. ¿La actividad humana ha precipitado el Cambio Climático? Sí. ¿Hay que elaborar una política social y ecológica de globalización? Sí.

Fuente: Noticias de Gipuzcoa
Por José Luis Orella y Xosé Estevez

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