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La Unión Europea aprueba un ambicioso conjunto de medidas para combatir el calentamiento global

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La Unión Europea (UE) acordó el viernes en su cumbre en Bruselas un “histórico” plan de lucha contra el cambio climático que la convierte en líder mundial en la materia y envía una fuerte señal para que Estados Unidos y otras potencias se sumen a una “revolución verde”.”Es algo histórico. Ningún continente se ha otorgado a sí mismo las reglas vinculantes que hemos adoptado en forma unánime”, indicó el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presidente en ejercicio de la UE, al cierre de la cumbre de dos días que coincidió con la conferencia internacional de la ONU sobre cambio climático organizada en Poznan (Polonia).

Estos son los principales elementos del complejo plan de lucha contra el cambio climático que ha aprobado la cumbre de la UE con vistas a 2020:

-Reducción de emisiones

La UE mantiene su compromiso de reducir el 20% de las emisiones de CO2 para 2020 respecto a los niveles de 1990.

Los sectores más contaminantes -como el siderúrgico, eléctrico y papelero-, cubiertos por el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), tendrán que recortar sus emisiones en un 21% con respecto a 2005.

El resto de sectores -como el transporte y la vivienda- deben hacerlo en un 10% frente a las de 2005.

-Subasta de derechos de emisión/solidaridad

Las industrias empezarán a pagar por los derechos de emisión que hasta ahora recibían gratis. Los ingresos obtenidos de las subastas de permisos irán a parar a las arcas nacionales.

El 88% de las cuotas de emisión se repartirá entre los Veintisiete proporcionalmente con respecto a los niveles de emisiones de 2005.

Un 10% se dividirá entre los países con menos ingresos (en función del PIB por habitante), un mecanismo de solidaridad que beneficia en especial a los países del Este.

El 2% restante se distribuirá entre los países que en 2005 alcanzaron al menos el 20% de reducción de las emisiones con respecto al año de referencia establecido por el Protocolo de Kioto.

-Deslocalización de industrias/Fuga de carbono

Para evitar que los sectores altamente contaminantes, más perjudicadas por la subasta de derecho de emisión, trasladen sus fábricas al exterior de la UE, se prevé conceder un 100% de los derechos de emisión gratis a aquellos que sobrepasen unos umbrales concretos.

Podrán beneficiarse de esta excepción los sectores cuyos costes se vean disparados en más de un 5% a causa de la subasta y cuya exposición a la competencia internacional supere el 10% o bien los que superen el 30% en uno solo de estos dos criterios.

-Inicio del sistema de subastas

Las plantas eléctricas tendrán que comprar el 100% de los derechos de emisión desde 2013, pero los países aislados o muy dependientes del carbón podrán gozar de una derogación.

Rumanía, Bulgaria, Polonia, República Checa, Chipre, Malta, Estonia, Lituania y Hungría tendrán que a comprar el 30% de los permisos de emisión para sus plantas eléctricas en 2013 y alcanzar el 100% en 2020. Además, habrá una cláusula de revisión de esta proporción en 2018.

Los sectores no expuestos a la fuga de carbono obtienen un periodo de adaptación, y en 2013 tendrán que adquirir en la subasta el 20% y aumentar hasta el 70% en 2020, con vistas a llegar al 100% en 2025.

-Esfuerzos por países en sectores no incluidos en el ETS

La UE asigna a cada país un objetivo nacional de reducción de emisiones para sectores no incluidos en el sistema de comercio de emisiones en función del PIB ‘per cápita’.

Los países más ricos -Dinamarca, Luxemburgo e Irlanda- tendrán que reducir sus gases de efecto invernadero hasta un 20% y los más pobres -como Bulgaria- podrán aumentarlos hasta el 20%.

-Mecanismos de flexibilidad

Los países comunitarios podrán invertir en proyectos medioambientales de países en desarrollo y contabilizarlo como reducción para lograr sus objetivos nacionales.

Como máximo, los países podrán recurrir a este mecanismo de flexibilidad para reducir un 3% de sus emisiones anuales en sectores no cubiertos por el sistema ETS.

No obstante, los países que deban realizar un gran esfuerzo para cumplir con sus objetivos -España, Austria, Finlandia, Dinamarca, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Portugal, Irlanda, Eslovenia, Chipre y Suecia- podrán utilizar esta vía en un 1% adicional si respetan determinados criterios.

-Energías renovables

El 20% de la energía que consume la UE tendrá que proceder de fuentes renovables en 2020, frente al 8,5% de 2005.

Los Estados miembros tendrán obligaciones en función de su situación económica y de su punto de partida.

-Biocombustibles

La UE mantiene su compromiso de que 10% de los carburantes utilizados en el transporte sean renovables.

La Comisión Europea controlará que se cumplan los planes nacionales y podrá actuar contra los países en caso de infracción.

No se establece una cuota mínima obligatoria para biocombustibles de segunda generación, hidrógeno o electricidad, aunque sí se incentivará su utilización mediante un sistema de bonificaciones.

– Captura y almacenamiento de CO2

Los proyectos para filtrar las emisiones, capturar el CO2 e insertarlo en formaciones geológicas para que no llegue a la atmósfera podrán ser financiados, entre otros, con los ingresos procedentes de la subasta de 300 millones de cuotas de emisión.

Ningún proyecto podrá recibir por este mecanismo un apoyo superior al 15% del número total de permisos.

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