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[ Translate to English ] [ Traduir al català ] El año pasado fue el noveno más cálido en el conjunto de la Tierra desde que empezaron las mediciones sistemáticas, en 1880, según ha informado la NASA en un comunicado. Aunque parezca una discreta posición, sobre todo teniendo en cuenta que el 2010 se colocó en la cúspide, la agencia espacial recuerda que 9 de los 10 primeros años de la lista -todos salvo 1998- se han situado en el siglo XXI.
Los registros han sido compilados por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), dependiente de la NASA, a partir de más de un millar de estaciones meteorológicas distribuidas por todo el mundo, en tierra y mar, así como datos obtenidos mediante satélites. Concretamente, la temperatura media del 2011 fue 0,92 grados más elevada que la media del siglo XX.
SIMILARES A OTROS REGISTROS
Los resultados son muy similares a los obtenidos por las otras dos grandes instituciones que también se dedican a compilar y procesar las temperaturas mundiales, el Met Office-Hadley Centre del Reino Unido y el Centro de Datos Climáticos de la Administración Oceánica y Atmosférica de EEUU (NOAA). En el orden, no obstante, ambos colocan el 2011 en undécima posición.
“Sabemos que el planeta está absorbiendo más energía de la que está emitiendo, por lo seguiremos viendo una tendencia al alza -ha dicho el director del GISS, James Hansen-. A pesar de la influencia de La Niña y la baja actividad solar, el 2011 fue uno de los más calurosos de la historia”. Debido a la gran variabilidad natural del clima, los científicos del GISS consideran normal que la temperatura no aumente de forma sostenida, pero “sí esperan un aumento constante de la temperatura durante décadas”. El 2011 fue 0,22 grados más frío que el 2010 y el 2005, que ocupan las dos primeras posiciones.
GASES DE EFECTO INVERNADERO
El comunicado subraya que las temperaturas más altas de los últimos años son “en gran parte” debidas al aumento de las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono. El nivel de CO2 en la atmósfera era de 285 partes por millón (ppm) en 1880, cuando comienza el registro del GISS, mientras que hoy en día es superior a 390 “y sigue creciendo a un ritmo acelerado”. Hansen espera que la temperatura media global alcance un nuevo record en los próximos “dos o tres años” debido a que la actividad solar está en auge y se espera una fase de El Niño, lo cual equivale a un aumento de las temperaturas del Pacífico.
Fuente: El Periódico
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] La capacidad para predecir pandemias como la reciente gripe A es limitada, por lo que cualquier aportación en este sentido es bienvenida. Una investigación, publicada en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), examina si fenómenos climáticos como La Niña pueden ‘anunciar’ la llegada de otros grandes eventos, en este caso, la propagación mundial de una enfermedad.
El fenómeno de la Niña forma parte de un ciclo climático global que se produce en periodos variables de dos a siete años y que se denominan El Niño-Oscilación del Sur (ENSO). La fase cálida es la que se denomina El Niño, mientras que la fase fría se llama La Niña. Aunque tienen mayor incidencia en el océano Pacífico y sus proximidades, estos fenómenos alcanzan a casi toda la Tierra, dando lugar a sequías y olas de lluvia y frío.
Los últimos grandes brotes de gripe se produjeron en 1918, 1957, 1968 y 2009. Jeffrey Shaman de la Facultad de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia y, Marc Lipsitch, de la Universidad de Harvard (ambas en EEUU) han analizado la gran documentación que hay sobre estas pandemias. Para empezar, todas ellas se produjeron en los siete primeros meses del año, por lo que estos investigadores examinaron las condiciones climáticas en el Pacífico ecuatorial durante el otoño e invierno anteriores a esas cuatro pandemias. De esta manera, comprobaron que todas ellas se produjeron tras un descenso de las temperaturas por debajo de lo habitual.
“Nuestros resultados indican una posible asociación entre las pandemias de gripe y la fase de ENSO. Si esta asociación es causal o meramente accidental no está claro; sin embargo, el efecto de ENSO en la salud y comportamiento de las aves migratorias podría dar lugar a un cambio a gran escala en el medioambiente que altere la tendencia de los virus de la gripe a redistribuirse y crucen al huesped humano. [...] Nuestros datos nos conducen a lanzar la hipótesis de que la probabilidad de estos eventos es mayor durante los fenómenos de La Niña”, afirman los autores en su estudio.
Tal y como señalan estos investigadores, las pandemias de gripe aviar humanas son raras y de ahí su dificultad para analizarlas. “Sin embargo, nuestra hipótesis hace predicciones que son medibles, al menos en principio, en datos ecológicos, epizootiológicos, y genéticos de poblaciones víricas. En concreto, el estudio sobre los genes del virus de la gripe que circulan dentro de las aves migratorias y los cambios en la salud de estos animales, en su migración y mezcla con fauna doméstica en respuesta a ENSO son necesarios para confirmar si episodios de La Niña presagian un aumento del riesgo pandémico”.
Fuente: El Mundo
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] Canadá se ha convertido en el primer país que se retira del Protocolo de Kioto tras su ratificación, un día después del fin de la cumbre de Durban, ante la imposibilidad de cumplir con sus compromisos y mantener el desarrollo de sus yacimientos petrolíferos.
Recién llegado de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático, el ministro de Medio Ambiente de Canadá, Peter Kent, anunció: “invocamos nuestro derecho legal para retirarnos formalmente de Kioto”. Kent justificó la decisión porque Canadá no cumplirá en 2012 con la reducción de emisiones acordada en el tratado, un 6% por debajo de las de 1990, y para evitar “la transferencia a otros países” de 14.000 millones de dólares canadienses.
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[ Translate to English ] [ Traduir al català ] La COP17, celebrada en Durban, ha constatado una vez más la incapacidad de los gobiernos para hacer frente a los problemas que ya está ocasionando el cambio climático. El aplazamiento hasta 2020 de la entrada en vigor de políticas más ambiciosas revela que los líderes políticos no han entendido la urgencia con la que se debe actuar.
La sociedad civil, sin embargo, está poniendo en marcha medidas para luchar contra el cambio climático, consciente de que la “prima de riesgo ambiental” supone una gran amenaza.
Los indicadores de insostenibilidad ambiental crecen en todo el planeta. El accidente de Fukushima en Japón, por ejemplo, ha puesto de manifiesto que el cambio hacia un modelo energético más eficiente, seguro y renovable es urgente. Del accidente de Bristish Petroleum se sacaban conclusiones parecidas. Las señales del cambio climático en marcha sólo empeoran. En definitiva, la “prima de riesgo ambiental” también está creciendo.
El desafío ante el que nos encontramos es cómo afrontar a un tiempo la urgente e importante crisis económico-financiera, la urgente e importante crisis social y la urgente e importante crisis ambiental. Todas estas crisis conviven, se solapan y son interdependientes. Todas ellas deben ser resueltas de forma integrada. Y para que tengamos posibilidades de éxito el compromiso de la sociedad civil es fundamental.
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[ Translate to English ] [ Traduir al català ] Un balance de la Cumbre del clima en Durban
Josep Maria Antentas y Esther Vivas
Se salva a los mercados y no al clima. Así podríamos resumir lo que constata la recién terminada 17ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban, Sudáfrica, celebrada del 28 de noviembre al 10 de diciembre. La rápida respuesta que gobiernos e instituciones internacionales dieron al estallido de la crisis económica en 2008 rescatando bancos privados con dinero público contrasta con el inmovilismo frente al cambio climático. Aunque esto no nos debería de sorprender. Tanto en un caso como en otro ganan los mismos: los mercados y sus gobiernos cómplices.
En la cumbre del clima de Durban dos han sido los temas centrales: el futuro del Protocolo de Kioto, que concluye en 2012, y la capacidad para establecer mecanismos en la reducción de emisiones; y la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, aprobado en la anterior cumbre de Cancún, con el objetivo teórico de apoyar a los países pobres en la mitigación y la adaptación al cambio climático.
Tras Durban podemos afirmar que un segundo periodo del Protocolo de Kioto ha quedado vacío de contenido: se pospone una acción real hasta el 2020 y se rechaza cualquier tipo de instrumento que obligue a la reducción de emisiones. Así lo han querido los representantes de los países más contaminantes con Estados Unidos a la cabeza quienes abogaban por un acuerdo de reducciones voluntarias y rechazan cualquier tipo de mecanismo vinculante. Pero si el Protocolo de Kioto ya era insuficiente, y de aplicarse evitaba sólo 0,1º centígrados de calentamiento global, ahora vamos de mal en peor.
Entorno al Fondo Verde para el Clima, si en un primer momento los países ricos se comprometieron a aportar 30 mil millones de dólares en 2012 y 100 mil millones anuales para 2020, cifras que de todos modos se consideran insuficientes, la procedencia de estos fondos públicos ha quedado por determinar mientras se abren las puertas a la inversión privada y a la gestión del Banco Mundial. Como han señalado organizaciones sociales se trata de una estrategia para “convertir el Fondo Verde para el Clima en un Fondo Empresarial Codicioso”. Una vez más se pretende hacer negocio con el clima y la contaminación medioambiental.
Otro ejemplo de esta mercantilización del clima ha sido el aval de la ONU a la captura y almacenamiento de CO2 como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que no pretende reducir las emisiones y que agudizaría la crisis ambiental, especialmente en los países del Sur candidatos a futuros cementerios de CO2.
Así, los resultados de la cumbre apuntan a más capitalismo verde. Como indicaba el activista e intelectual surafricano Patrick Bond: “La tendencia a mercantilizar la naturaleza se ha convertido en el punto de vista filosófico dominante en la gobernanza mundial medioambiental”. En Durban se repite el guión de cumbres anteriores como la de Cancún 2010, Copenhague 2009… donde los intereses de las grandes multinacionales, de las instituciones internacionales y de las élites financieras, tanto del Norte como del Sur, se anteponen a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.
En Durban estaba en juego nuestro futuro pero también nuestro presente. Los estragos del cambio climático están teniendo ya sus efectos: liberación de millones de toneladas de metano del Ártico, un gas 20 veces más potente que el CO2 desde el punto de vista del calentamiento atmosférico; derretimiento de los glaciares y de los mantos de hielo que aumenta el nivel del mar. Unos efectos que incrementan el número de migraciones forzadas. Si en 1995 había alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, hoy esta cifra se ha doblado, 50 millones, y en el 2050 ésta podría ascender a entre 200 y mil millones de desplazados.
Todo apunta a que nos dirigimos hacia un calentamiento global descontrolado superior a los 2º, y que podría rondar los 4º, para finales de siglo, lo que desencadenaría muy probablemente, según los científicos, impactos inmanejables, como la subida de varios metros del nivel del mar. No podemos esperar hasta el año 2020 para empezar a tomar medidas reales.
Pero frente a la falta de voluntad política para acabar con el cambio climático, las resistencias no callan. Y emulando a Occupy Wall Street y a la ola de indignación que recorre Europa y el mundo, varios activistas y movimientos sociales se han encontrado diariamente en un foro a pocos metros del centro de convenciones oficiales bajo el lema ‘Occupy COP17’. Este punto de encuentro ha reunido desde mujeres campesinas que luchan por sus derechos hasta representantes oficiales de pequeños estados isleños como Las Seychelles, Granada o Nauru amenazados por una subida inminente del nivel del mar, pasando por activistas contra la deuda externa que reclaman el reconocimiento y la restitución de una deuda ecológica del Norte respecto al Sur.
El movimiento por la justicia climática señala como, frente a la mercantilización de la naturaleza y los bienes comunes, es necesario anteponer nuestras vidas y el planeta. El capitalismo se ha demostrado incapaz de dar respuesta al callejón sin salida al que su lógica productivista, cortoplacista y depredadora nos ha conducido. Si no queremos que el clima cambie hay que cambiar radicalmente este sistema. Pero los resultados de Durban apuntan en otra dirección. El reconocido activista ecologista nigeriano Nnimmo Bassey lo dejaba bien claro con estas palabras: “Esta cumbre ha amplificado el apartheid climático, donde el 1% más rico del mundo ha decidido que es aceptable sacrificar al 99% restante”.
* Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona y Esther Vivas es miembro del Centre d’Estudis sobre Moviments Socials de la Universitat Pompeu Fabra.
** Artículo en Público, 13/12/2011.
+info: http://esthervivas.wordpress.com
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] Con este contundente llamamiento se ha expresado el subdirector de la Organización Meteorológica Mundial en una conferencia de prensa en Durban, al tiempo que presentaba los más recientes datos climáticos. Estos datos han sido compilados en un documento emitido hoy por este organismo.
Los 13 años más calientes jamás registrados se han producido en los últimos 15. A este grupo pertenece el año 2011, considerado el 10º más caliente, a pesar de coincidir con una fase especialmente intensa de la corriente del Pacífico La Niña (la más fuerte de los últimos 60 años). Este fenómeno periódico provoca siempre una importante disminución de la temperatura en su año de ocurrencia, del orden de 0,10-0,15 ºC con respecto al año anterior y al posterior. En todo caso la temperatura de 2011 es la más elevada de todos los años con ‘La Niña’, y las temperaturas en tierra han sido superiores a los promedios en la mayor parte de los territorios. En particular, en el norte de Rusia han sido superiores en +4 ºC, lo que resulta especialmente preocupante en función de la estabilidad del permafrost. Además, 2011 ha sido el segundo año con un mínimo en la disminución de la superficie de hielo en el Ártico, pero si fue un año récord en términos de disminución del volumen de hielo.
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[ Translate to English ] [ Traduir al català ] Desde hoy y hasta el próximo nueve de diciembre representantes de los gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil de más de 190 países se reúnen en Durban (Sudáfrica) en la 17ª Conferencia de las partes (COP17) para acabar de perfilar la evolución del Protocolo de Kioto. Las expectativas de alcanzar en esta cumbre compromisos vinculantes para la limitación de reducción de emisiones de efecto invernadero son escasas.
“Entendemos que estamos en un período de transición, donde los países emergentes tienen que acabar de avanzar para tener una hoja común en la que todos estemos retratados”, explicó Teresa Ribera, secretaria de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), la semana pasada en un encuentro con periodistas.
Uno de los grandes temas que se debatirán en esta cumbre es decidir qué ocurrirá con el Protocolo de Kioto y con aquellos países, que como Canadá, Rusia o Japón, mantienen una postura clara de no ratificar un segundo periodo de compromiso.
Por su parte, la Unión Europea afronta esta cumbre con la idea de ratificar este segundo periodo, siempre y cuando los demás países cumplan con su obligación de respaldar un mandato que fije compromisos cuantificados de limitación de emisiones de CO2 antes de 2020. “Dejar este debate para más adelante [2015 o 2020] es inaceptable”, apuntó Ribera.
En referencia a este compromiso, Aida Vila, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace España, aboga por la creación de un mecanismo que verifique el cumplimiento de reducción de emisiones para aquellas partes que se salgan del proceso de Evaluación y Revisión Internacional (IAR, por sus siglas en inglés), procedimiento que también está previsto para los países emergentes.
Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (CMNUCC) ha explicado que “ya existe un acuerdo firme de ampliar y profundizar la forma en que los países rinden cuentas unos a otros por sus acciones. Lo que hay que conseguir ahora es un apoyo institucional completo y global para asegurar que los países en desarrollo cuenten con financiación, tecnología y capacidad de construir sus propias economías basadas en energías limpias, y que en el futuro sean capaces de recuperarse rápidamente del cambio climático”.
De la delegación española desplazada a Durban, está confirmada la presencia de Alicia Montalvo, directora de la Oficina Española de Cambio Climático del MARM, a la espera de lo que se decida esta semana en una reunión que celebrarán el actual gobierno en funciones y el Partido Popular, para buscar “un escenario compartido donde todos nos sintamos cómodos”, explicó Ribera.
África, un continente vulnerable
“Debido a la vulnerabilidad de África ante el cambio climático, fracasar en la contención del aumento de temperatura media global a 2 grados sería un resultado inaceptable para el esfuerzo de mitigación global”, explica Edna Molewa, ministra de Medio Ambiente sudafricana.
África es un continente que depende en gran medida de sectores muy sensibles al clima, como la agricultura de secano. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) prevé que el rendimiento de la agricultura de secano se reducirá en un 50% en el 2020. “Esto significará el hambre para muchos”, añade Molewa. Asimismo, en zonas como Kenia, con grandes comunidades de pastores, la reducción de la producción de alimentos estará cada vez más limitada, al igual que el agua para el ganado.
Por otro lado, energías renovables como la hidroeléctrica están infrautilizadas puesto que actualmente se explota menos del 10% del potencial hidroeléctrico. “Un esfuerzo nacional, regional e internacional para liberar este potencial es un ejemplo de cómo las sociedades africanas podrían pasar de ser uno de los continentes más vulnerables a convertirse en uno de los más resistentes al clima”, aseguró la titular de medioambiente sudafricana.
En este sentido, Figueres anuncia la creación en Durban de una nueva iniciativa denominada “impulso para el cambio” que busca presentar ejemplos de colaboración entre el sector público y el privado que beneficia a las poblaciones marginadas en las zonas urbanas, “ayudándoles a acceder a su propia energía limpia o a fortalecer su capacidad de adaptación al cambio climático”.
Sudáfrica es el principal contribuyente a las emisiones de gases de efecto invernadero en el continente –el 38% de las emisiones totales de África. El Libro Blanco de Estrategia Nacional de Cambio Climático (CCR, por sus siglas en inglés) establece el compromiso de reducir las emisiones de CO2 un 34% por debajo de las proyecciones actuales en 2020, un 40% en 2025.
Fuente: http://www.agenciasinc.es
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] La erupción de El Hierro anticipa los efectos en el mar del cambio climático, acortando a cuestión de días la evolución medioambiental que puede darse en los próximos siglos por el calentamiento.
Esta es la conclusión a la que han llegado los investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que este lunes reanudaron la campaña oceanográfica en el norte de la isla para estudiar las consecuencias de las emisiones volcánicas sobre los organismos marinos en la región.
El equipo científico considera que las aguas de El Hierro se asemejan actualmente a un laboratorio natural donde se están dando procesos a escalas espaciales y temporal “muy cortas” que reproducen “perfectamente” las condiciones oceánicas previstas en un futuro (de décadas a siglos) debido al cambio climático.
También indican que el estudio de microorganismos asociados a las emisiones de magma puede suministrar “claves” sobre el origen de la vida y la adaptación de organismos a situaciones ambientales extremas en otros planetas.
Recogida de muestras
Para llegar a estas conclusiones, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha trabajado conjuntamente con el Instituto Español de Oceanografía (IEO) para crear una malla de recogida de muestras de 24 estaciones.
Con este material, los científicos estudiaron más de 30 parámetros (temperatura, salinidad, ph, metales, clorofila, entre otros) que servirán para caracterizar la mancha producida por el volcán y su relación directa con la mortandad, viabilidad y biodiversidad de las comunidades de organismos. Además, se recolectaron muestras de plancton e invertebrados bentónicos.
Fuente: http://www.20minutos.es
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] La contaminación está propiciando ciclones más intensos en el Mar Arábigo, según un estudio publicado esta semana en la revista ‘Nature’. Tradicionalmente, los patrones de la cizalladura del viento predominante evitaban que los ciclones en el Mar Arábigo se convirtieran en grandes tormentas; sin embargo, el nuevo estudio sugiere que el debilitamiento de los vientos ha permitido la formación de ciclones más fuertes en los últimos años -como, por ejemplo, las tormentas de 2007 y 2010, que fueron las primeras tormentas registradas del Golfo de Omán.
Los investigadores señalan que el debilitamiento de los patrones del viento durante los últimos 30 años se corresponde con la acumulación de aerosoles en la atmósfera sobre la India, que desvían la luz del sol lejos de la superficie; este hecho puede ser responsable de la creciente intensidad de los ciclones. La acumulación de aerosoles crea formaciones conocidas como nubes atmosféricas marrones (ABC, por sus siglas en inglés) en las que las emisiones de diesel, hollín y otros derivados de la quema de biomasa se acumulan, llegando a afectar al clima regional.
Por ejemplo, una nube marrón de tres kilómetros de espesor, ha sido relacionada con patrones de precipitación alterados en el sur de Asia. “La contaminación por la actividad humana, debida a acciones como la quema de madera o a los vehículos con motor, puede cambiar estos fenómenos atmosféricos masivos de manera significativa”, afirma el autor principal del artículo, Amato Evan, de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.
EFECTO EN LOS MONZONES
Históricamente, el inicio de la temporada de los monzones en los meses de verano producía fuertes vientos en la atmósfera inferior y superior, que se desplazaban en direcciones opuestas -también conocidos como cizalladura vertical del viento- evitando la formación de ciclones durante julio y agosto; así, a pesar de su cálida temperatura, en el mar de Arabia se formaban solo dos o tres ciclones al año, que tendían a formarse fuera de la estación de los monzones, cuando la cizalladura del viento era menor. Ahora, sin embargo, los científicos han observado una tendencia a la formación de ciclones cada vez más fuertes en los meses inmediatamente anteriores a la temporada del monzón.
Los científicos nombran como ejemplos, entre otros, el ciclón de 1998 que tocó tierra en Gujarat, en la India, y mató a casi 2.900 personas; el ciclón Gonu, que hizo una inesperada parada en Irán en 2007, causando más de 4 mil millones de dólares en daños; y el ciclón Phet, que en 2010 golpeó las costas de Pakistán y Omán, causando cerca de 2 mil millones de dólares en daños.
“Este estudio es un ejemplo notable de cómo las acciones humanas -en este caso, la contaminación masiva del aire regional causada por la combustión- puede resultar en consecuencias no deseadas”, dice Anjuli Bamzai, de la Fundación Nacional de Ciencias, y añade que “estas consecuencias incluyen la formación de ciclones de verano altamente destructivos, que eran raros o inexistentes 30 años atrás”.
Los científicos utilizaron resultados de observaciones directas y estudios de modelos de ABC. Entre los hallazgos, observaron que las nubes marrones inhiben el calentamiento de la superficie durante el verano, causando que las temperaturas superficiales en el norte del Mar Arábigo se aproximen más a las temperaturas más bajas de cerca del ecuador.
“Este estudio añade una dimensión importante a una larga lista de efectos negativos de las nubes marrones, incluyendo la reducción de las precipitaciones, el deshielo del Himalaya, importantes daños en los cultivos y la muerte de un millón, o más, de personas al año”, concluye Ramanathan.
Fuente: Europa Press
[ Translate to English ] [ Traduir al català ] La Tierra ha sobrepasado los 7.000 millones de habitantes. Se trata de una cifra histórica y de un hito tecnológico. Una cosa porque hace apenas un siglo la población era tres veces menor. Y lo segundo porque parecía que el planeta no soportaría la carga de alimentar a tanta población. La innovación es responsable directa de garantizar el abastecimiento de agua, alimento y energía a un planeta superpoblado.
Pero las tendencias demográficas no se quedan en el dato. Segundos después del nacimiento del habitante 7.000 millones comenzaba una alocada carrera por alcanzar los 8.000 millones en 2024 y los 9.000 antes de 2050. La superpoblación plantea multitud de retos. Pero quizá uno de los más olvidados es el del calentamiento global.
Las previsiones trazadas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés) están basadas en tres pilares: crecimiento económico, evolución de la energía y población mundial. Pero en los debates internacionales este último punto ha pasado casi desapercibido para los negociadores.
Un aumento de 3ºC en 2100
“Es un dato clave, el escenario más verosímil plantea un mundo en 2050 de 10.000 millones de habitantes con el máximo nivel de intervención en energía y en tránsito de personas”, explica Luis Balairón, director del Programa de Análisis y Atribución de Cambio Climático de Aemet, a título personal. “En ese escenario nada descabellado la temperatura aumentaría 3ºC en todo el planeta antes de fin de siglo”.
El objetivo internacional marcado por el acuerdo no vinculante de Copenhague establece que lo países tomarán medidas para evitar que la temperatura suba más de 2ºC. Pero, según las previsiones del IPCC, aunque se actúe de la forma más ambiciosa, el solo aumento de la población mundial ya haría que la temperatura subiera un grado centígrado más de lo que firmaron los países tras la cumbre del clima de Copenhague en 2009.
El transporte es responsable de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que actuar sobre este sector resulta clave en un escenario con más de 7.000 millones de habitantes queriendo vivir como estadounidenses. Pero las medidas no son fáciles de tomar. “No hay ningún país que se haya enriquecido y cuyos habitantes conciban la vida sin viajar a otros lugares, sin conocer países exóticos para ellos”, opina Balairón.
Fuente: El Mundo
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