España ha perdido ya más de la mitad de sus zonas húmedas

En los últimos doscientos años nuestro país ha visto cómo el 60 por ciento de sus zonas húmedas desaparecían. Este proceso de desecación puede acelerarse con motivo del cambio climático, por lo que la situación es una seria amenaza tanto para los humedales como para las especies asociadas a ellos.

Numerosas organizaciones ecologistas aprovechan la celebración hoy del Día Mundial de los Humedales para poner en relieve la situación de estos lugares y la necesidad de una mayor implicación de todas las administraciones para su conservación y restauración.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO/Bird Life) solicita, con motivo de la celebración hoy del Día Mundial de los Humedales, a ayuntamientos y diputaciones una «mayor implicación en la restauración de las zonas húmedas».

Se estima que más del 40 por ciento de las especies consideradas como amenazadas dependen en algún momento en su ciclo biológico de los humedales. En las últimas décadas, muchos humedales han sido protegidos, especialmente aquellos considerados de importancia internacional por el Convenio de Ramsar (firmado en 1971), ya sea por este mismo convenio internacional o bien por otras figuras de protección nacionales y autonómicas.

Entre todos los humedales españoles destacan por su importancia mundial un centenar de ellos como las marismas del Guadalquivir (donde se integra Doñana), los complejos lagunares de La Mancha húmeda (entre los que se cuentan las Tablas de Daimiel), el Delta del Ebro, la Albufera de Valencia, las lagunas de Gallocanta y Fuentedepiedra, las salinas de Villafáfila, las marismas de Santoña o los humedales sudalicantinos de El Hondo y Santa Pola, por mencionar algunos de los más renombrados.

Sin embargo, según una nota difundida por la organización SEO- BirdLife, los ornitólogos consideran que España está aún «muy lejos de haber recuperado toda esa riqueza natural perdida por el afán desecador de épocas pasadas», y ahí es donde municipios y diputaciones pueden jugar un importante papel de regeneración y restauración de pequeños humedales, lagunas y zonas de ribera que se perdieron o que se encuentran en un estado muchas veces deplorable.

Estos pequeños enclaves son imprescindibles para interconectar los grandes humedales de importancia internacional, a modo de corredores biológicos, y también como lugares de esparcimiento, aprendizaje y contacto con la naturaleza de los ciudadanos, y muy particularmente los escolares.

En ocasiones, estos humedales de interés local pueden llegar a adquirir una extraordinaria importancia biológica, cuando se ejerce una gestión adecuada a sus particularidades. En España ya existen unos cuantos ejemplos de iniciativas locales de restauración de gran interés, entre los que podemos destacar las Charcas de Salburúa (Vitoria), las Marismas Blancas de Astillero (Cantabria), la Laguna de El Oso (Ávila), los Charcones de Miguel Esteban (Toledo) y el Clot de Galvany en Elche (Alicante), entre otros.

¿QUÉ PASARÍA SI EL CAMBIO CLIMÁTICO SECARA LOS HUMEDALES?

Ecologistas en Acción alerta del peligro que corren los humedales como consecuencia del cambio climático, según un comunicado remitido a Zona Verde.

Los ecosistemas naturales tienen la importante función de amortiguar el CO2 que emitimos a la atmósfera por el uso de la calefacción, el transporte o por la producción industrial. Esto lo consiguen incorporando el dióxido de carbono en sus estructuras vegetales.

Los humedales se comportan como grandes sumideros de CO2, almacenando el 40% del carbono terrestre mundial; las turberas (zonas pantanosas) y humedales arbolados contienen más del 25% del carbono de los suelos.

Es imprescindible, por tanto, mantener los humedales saludables ya que son un elemento clave para evitar el efecto invernadero y reducir los posibles efectos del cambio climático.

Curiosamente el cambio climático es la principal amenaza para los humedales ibéricos. Los humedales están formados por láminas de agua muy superficiales que no suelen superar el metro de profundidad alimentadas generalmente por aguas subterráneas, lo que les hace especialmente vulnerables a los cambios hídricos. La reducción de los recursos subterráneos, el aumento de la evaporación de la lámina libre y la intensificación de las sequías, que pronostican los últimos estudios científicos sobre los efectos del cambio climático, hacen pensar que antes de dos décadas la mayor parte de los humedales ibéricos sufrirán crisis ecológicas severas.

El problema será singularmente grave en los humedales asociados a deltas o lagunas costeras, amenazados además por la subida del nivel del mar inducida por el incremento de la temperatura. Es hora de adoptar medidas para frenar el cambio climático, afirma Ecologistas en su nota.

Fuente: www.zonaverde.info